Dos suplementos pueden mostrar los mismos ingredientes en la parte frontal del envase y, aun así, tener formulaciones muy diferentes.
La presencia de piña, alcachofa, diente de león, té verde o centella, por sí sola, no permite entender cuánto son realmente comparables dos productos.
Para ello hay que mirar más a fondo: cantidad, forma del ingrediente, tipo de extracto, titulación, dosis diaria y, en algunos casos, actividad enzimática.
Por eso el Observatorio Delmire dedica este análisis no a un solo suplemento, sino a la forma en que podemos leer una formulación vegetal de manera más consciente.
El objetivo no es establecer qué producto es «más eficaz». Es entender qué información podemos extraer realmente de la etiqueta y cuál, en cambio, no deberíamos deducir automáticamente.
El nombre del ingrediente es solo el punto de partida
Leer «alcachofa» o «té verde» entre los ingredientes aún no nos lo dice todo.
Una formulación puede utilizar:
- polvo de la planta;
- zumo;
- extracto líquido;
- extracto seco;
- extracto titulado;
- ingredientes estandarizados según parámetros específicos;
- sustancias aisladas o concentradas obtenidas de la materia prima.
Por eso dos productos que muestran la misma planta pueden contener preparaciones diferentes.
El primer paso para compararlos es, por tanto, preguntarse no solo «¿qué ingrediente contiene?», sino también «¿en qué forma está presente?».
¿Qué significa «extracto seco»?
En las fichas de los suplementos vegetales aparece a menudo la abreviatura e.s., utilizada para indicar un extracto seco.
Un extracto se obtiene procesando la materia prima vegetal para extraer determinados componentes y, posteriormente, concentrando la preparación.
Esto significa que 500 mg de una planta en polvo y 500 mg de uno de sus extractos no representan necesariamente lo mismo.
La cantidad en miligramos debe, por tanto, leerse junto con la otra información disponible sobre el extracto.
¿Qué significa «titulado al 5 %»?
Junto al nombre de algunos extractos encontramos indicaciones como:
- tit. 5 % ácido clorogénico;
- tit. 80 % silimarina;
- tit. 45 % EGCG;
- tit. 3 % derivados triterpénicos.
La titulación indica que el extracto también se describe mediante el porcentaje declarado de un componente o marcador específico.
Un extracto de 200 mg titulado al 5 % en un determinado compuesto, por ejemplo, proporciona una información adicional respecto a la simple indicación «200 mg de extracto».
Esto hace que la formulación sea más fácil de leer porque permite conocer no solo la cantidad total del extracto, sino también la proporción declarada del componente utilizado como referencia.
Sin embargo, una titulación más elevada no significa automáticamente que el producto sea mejor.
Hay que considerar siempre qué sustancia se titula, en qué cantidad se toma el extracto, la formulación global y el uso previsto por el fabricante.
Los miligramos y los porcentajes deben leerse juntos
Imaginemos dos extractos del mismo ingrediente.
El primero contiene una cantidad mayor de extracto, pero una titulación inferior. El segundo utiliza menos miligramos, pero presenta un porcentaje mayor del componente declarado.
Limitarse a comparar el número más grande puede, por tanto, ser engañoso.
Para comprender una formulación es más útil leer juntos:
- cantidad del extracto;
- porcentaje de titulación;
- componente sobre el que se realiza la titulación;
- dosis diaria prevista.
Es precisamente la combinación de estos datos lo que hace que la comparación sea más informativa.
La dosis diaria importa más que la cantidad por cápsula
Otro error frecuente es comparar simplemente la cantidad contenida en una cápsula o pastilla.
La normativa sobre suplementos exige que las cantidades de las sustancias con efecto nutritivo o fisiológico se refieran a la porción recomendada para el consumo diario.
Esto es importante porque un producto puede prever:
- una cápsula al día;
- dos cápsulas;
- varias tomas durante el día;
- una cantidad específica de producto líquido.
Para comparar dos formulaciones hay que comprobar, por tanto, cuánto ingrediente se toma con la dosis diaria indicada por el fabricante, no solo cuánto contiene una sola unidad.
Cápsulas y formulaciones líquidas: no solo se comparan en mililitros y miligramos
En la misma categoría podemos encontrar suplementos en cápsulas, comprimidos y formulaciones líquidas.
El formato cambia la forma en que leemos la etiqueta.
En una cápsula o pastilla encontramos normalmente cantidades referidas al número de unidades previstas en la dosis diaria.
En un producto líquido, en cambio, debemos comprobar:
- cantidad diaria recomendada;
- volumen total del envase;
- cantidad de los ingredientes por la porción indicada;
- posible necesidad de dilución;
- modalidad de conservación y uso.
Un formato líquido no es automáticamente más concentrado o menos concentrado que una cápsula. Son sistemas diferentes que requieren comparar los datos relativos a la dosis efectiva.
¿Qué significa GDU/g en la bromelina?
Con algunos ingredientes no encontramos solo una cantidad en miligramos.
La bromelina es un buen ejemplo.
En las formulaciones puede indicarse mediante valores como 2500 GDU/g o 5000 GDU/g.
GDU significa Gelatin Digesting Units y es una medida utilizada para expresar la actividad proteolítica de la enzima.
Este dato no indica cuántos miligramos de bromelina hay presentes: describe otra característica del ingrediente.
Por eso leer solo «1000 mg de bromelina» o solo «5000 GDU/g» no ofrece necesariamente un panorama completo.
Para comparar formulaciones a base de bromelina es útil conocer tanto:
- la cantidad de ingrediente;
- la actividad enzimática declarada.
Los miligramos y los GDU/g miden, por tanto, aspectos diferentes.
¿Más ingredientes significa una formulación mejor?
No necesariamente.
Algunos suplementos utilizan un solo ingrediente principal. Otros combinan numerosos extractos vegetales.
Una formulación con diez ingredientes no es automáticamente superior a una con tres.
El número de ingredientes debería evaluarse junto con:
- las cantidades realmente presentes;
- la forma de los ingredientes;
- las titulaciones declaradas;
- la dosis diaria;
- la claridad de la información disponible.
Una lista muy larga puede parecer completa desde el punto de vista comercial, pero para quien quiere entender de verdad el producto son más útiles los datos legibles y comparables.
Ingrediente principal y formulación global
Otro elemento interesante surge al observar productos construidos en torno al mismo ingrediente.
La bromelina, por ejemplo, puede ofrecerse como ingrediente central de una formulación o incluirse en una combinación que comprende numerosos extractos vegetales.
Decir que dos suplementos «contienen bromelina» no significa, por tanto, que sean equivalentes.
Hay que entender qué papel ocupa el ingrediente dentro de la fórmula y qué otras sustancias lo acompañan.
El papel de los ingredientes patentados o identificados con una marca
En algunas formulaciones encontramos ingredientes identificados con denominaciones propias o marcas registradas.
Esto puede ser útil para reconocer una materia prima o preparación específica, pero el nombre comercial no debería sustituir a la información sobre la composición.
Incluso en presencia de un ingrediente propio es útil comprobar:
- de qué está compuesto;
- qué parte de la planta se utiliza;
- cuánto ingrediente hay presente;
- si se indican titulaciones o estandarizaciones.
La marca puede, por tanto, añadir trazabilidad, pero la formulación debe seguir siendo comprensible.
«Natural» no nos dice por sí solo cómo está formulado un suplemento
El término natural se utiliza con mucha frecuencia en el sector.
Pero para comprender de verdad un producto son más útiles la información precisa como:
- nombre de la planta;
- parte utilizada;
- tipo de extracto;
- cantidad;
- titulación;
- dosis diaria;
- posibles advertencias.
Dos ingredientes ambos de origen vegetal pueden procesarse, concentrarse y estandarizarse de maneras diferentes.
Por eso Delmire prefiere utilizar el término «natural» como información descriptiva cuando procede, sin considerarlo por sí solo una medida de calidad o eficacia.
Qué nos dice la etiqueta y qué no nos dice
Una buena etiqueta puede permitirnos conocer muchos elementos concretos:
- qué ingredientes están presentes;
- en qué cantidades;
- qué dosis diaria se recomienda;
- qué extractos se utilizan;
- posibles titulaciones;
- ingredientes y sustancias característicos;
- modalidad de uso;
- advertencias.
Pero estos datos no permiten automáticamente establecer cuánto será eficaz un suplemento para una persona determinada.
La respuesta individual, la alimentación, el estilo de vida, los posibles tratamientos y las condiciones personales no pueden deducirse únicamente de la etiqueta.
Por eso leer mejor un suplemento no significa transformar la etiqueta en un diagnóstico o en una promesa de resultado.
Las afirmaciones y la formulación no son lo mismo
Otro aspecto a distinguir se refiere a las afirmaciones utilizadas para describir los productos.
En la Unión Europea las afirmaciones nutricionales y sobre la salud están reguladas por una normativa específica.
Además, el etiquetado, la presentación y la publicidad de un suplemento no pueden atribuirle propiedades de prevención, tratamiento o cura de una enfermedad.
Para quien compra es, por tanto, útil separar dos niveles:
- la formulación, es decir, qué contiene realmente el producto;
- las afirmaciones utilizadas para comunicar sus características y efectos.
Una formulación puede analizarse mediante datos concretos incluso sin transformar cada ingrediente en una promesa.
Un ejemplo de la categoría Drenaje & Depuración
En la selección Delmire dedicada a Drenaje & Depuración encontramos formulaciones construidas de maneras diferentes.
Algunas se centran principalmente en la bromelina y declaran tanto la cantidad como la actividad enzimática.
Otras combinan numerosos extractos botánicos y muestran titulaciones específicas, por ejemplo en silimarina, ácido clorogénico, inulina, EGCG, sinensetina u otros marcadores.
Otras aún utilizan un formato líquido y asocian más extractos dentro de la dosis diaria.
Esta variedad muestra por qué no consideramos suficiente comparar solo el nombre comercial o el ingrediente destacado en la parte frontal del envase.
Cómo leemos los suplementos en Delmire
Cuando evaluamos un producto de la macroárea Bienestar, intentamos recoger progresivamente información que haga la formulación más comprensible.
Entre los elementos que observamos están:
- ingredientes característicos;
- cantidades declaradas;
- dosis diaria;
- tipo de extracto;
- titulaciones o estandarizaciones, cuando están presentes;
- actividad enzimática, cuando es relevante;
- modalidad de uso;
- advertencias;
- calidad y claridad de la información proporcionada por el fabricante.
Es el mismo principio que está en la base de la selección Delmire: comprender mejor un producto antes de limitarnos a describirlo.
El método con el que trabajamos se explica también en la página Cómo seleccionamos.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa «e.s.» en la etiqueta de un suplemento?
Es una abreviatura comúnmente utilizada para indicar un extracto seco. La información debe leerse junto con la cantidad del extracto y las posibles titulaciones declaradas.
¿Qué significa que un extracto esté titulado?
Significa que se indica el porcentaje declarado de un componente o marcador específico dentro del extracto. Por ejemplo, un extracto puede indicarse como titulado al 5 % en una determinada sustancia.
¿Un extracto con una titulación más alta es siempre mejor?
No. El porcentaje debe evaluarse junto con la cantidad del extracto, el compuesto utilizado como referencia y la formulación global.
¿Para comparar dos suplementos debo mirar los miligramos por cápsula?
No solo. Es más útil comparar las cantidades relativas a la dosis diaria recomendada por el fabricante, porque el número de cápsulas o pastillas previstas puede ser diferente.
¿Qué significa 5000 GDU/g en la bromelina?
GDU/g es una unidad utilizada para expresar la actividad proteolítica de la bromelina por gramo de ingrediente. No indica lo mismo que los miligramos: la cantidad y la actividad enzimática son dos informaciones diferentes.
¿Más ingredientes significa que el suplemento es mejor?
No. El número de ingredientes, por sí solo, no permite establecer la calidad de una formulación. La cantidad, la forma, la titulación, la dosis diaria y la claridad de la información son elementos igualmente importantes.
¿Un suplemento natural puede considerarse automáticamente seguro?
No. El origen natural de un ingrediente no elimina la necesidad de respetar las dosis, advertencias y modalidades de uso. En presencia de condiciones particulares, toma de medicamentos, embarazo, lactancia o dudas específicas, es oportuno recurrir a un profesional sanitario.
Nota sobre el método
Este artículo forma parte del Observatorio Delmire, la serie con la que analizamos las categorías presentes en nuestra selección para hacer más comprensibles las informaciones que acompañan a los productos.
Para este análisis hemos observado etiquetas y fichas de producto de suplementos vegetales presentes en la categoría, comparando ingredientes, cantidades, extractos, titulaciones, actividad enzimática y dosis diaria. Además, hemos consultado la normativa europea sobre suplementos y sobre afirmaciones, y las indicaciones del Ministerio de Sanidad relativas a los suplementos a base de sustancias vegetales.
Última actualización: octubre de 2026.
Fuentes consultadas
- Ministerio de Sanidad – suplementos alimenticios, botánicos, etiquetado y publicidad;
- Directiva 2002/46/CE sobre suplementos alimenticios;
- Reglamento (CE) n.º 1924/2006 relativo a las indicaciones nutricionales y sobre la salud;
- Natugea – fichas de producto e información sobre las formulaciones de la gama;
- literatura científica relativa a la medición de la actividad enzimática de la bromelina.
Leer mejor una formulación significa ir más allá del nombre del ingrediente y comprender qué datos tenemos realmente a disposición.